Situada en la muralla que circundaba el Vaticano, era una antigua puerta que se llamó en su origen Porta Turrionis, por su proximidad a un gran torreón que mandó construir el papa Nicolás V (1447 -1455), más tarde fue llamada porta Cavalleggeri (o Cavalleggieri) por la proximidad del cuartel de este cuerpo militar. Fue levantada por Alejandro IV (1492-1503) que entre otras cosas fortaleció las murallas de Roma, especialmente dotando al castillo de Sant’ Angelo (antiguo mausoleo de Adriano) de las defensas adecuadas. A la muerte del Papa, cuya vida no fue ejemplar, fueron destruidos la mayoría de sus escudos de armas, pero los de la puerta Cavalleggeri fueron respetados. Junto a la puerta, a la derecha, Pio IV (1559-1565) construyó una fuente, cuya tina es un sarcófago romano, coronada por su escudo de armas.
     
A principios del s. XX para facilitar el tráfico hacia la plaza de San Pedro se hicieron grandes aberturas en la muralla y la puerta Cavalleggeri y la fuente fueron trasladadas unos metros hacia la izquierda dónde hoy se conservan. La puerta está empotrada en el muro ciego.

Esta puerta tiene un especial significado en la vida de Eduardo Rosales porque la cita en su diario. Por ella entró por primera vez en Roma a las ocho de la mañana del 18 de octubre de 1857.

 
 
“Día 18. Desde las diez en Civita-Vecchia, donde nos reunimos con una señora inglesa y una hija suya, en cuya compañía comimos y tomamos un viturino en el que salimos a las cuatro para Roma. A las seis de la mañana empezamos a divisar la cúpula de San Pedro. A las ocho de la misma entrábamos por la porta Cavallegiere. ¿Dios que me ha sacado a bien del viaje, me haya hecho entrar en ella con buen pie!”

Los datos de la historia y ubicación actual de la puerta Cavalleggeri se los debo a Pablo Herrero Hernández.

 

Luis Rubio Gil

enero 2003

 
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