En el año 2019 el Museo Nacional del Prado, adquirió dos obras de Rosales

Eduardo Rosales (1836 - 1873)
Doña Blanca de Navarra entregada al captal de Buch, 1869
Firmado en el ángulo inferior derecho: “E. Rosales”

Homenaje al pintor Eduardo Rosales

Eduardo Rosales (1836-1873)Doña Blanca de Navarra entregada al captal de Buch, 1868-69.
Óleo sobre lienzo, 58 x 106 cm. (Cat. P- 8287)

Esta obra tuvo su origen en un encargo realizado por José Olea, coleccionista de obras de Rosales. El pintor la comenzó en Roma en 1868 y la terminó en Madrid al año siguiente. Junto con la Presentación de Don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste (Museo del Prado, P 4610) es un buen ejemplo de la adecuación del cuadro de historia a un formato de menores dimensiones, más apropiado para residencias burguesas, y en el que el artista podía dejar ver de cerca la calidad de su pintura.

La composición, como en aquella obra, es muy clara, en forma de friso que presenta en el centro a los principales personajes. Lo mismo que en aquella obra, para la que el artista había recurrido a un interior del palacio Chigi en Ariccia como punto de partida para representar una hipotética sala del monasterio de Yuste, Rosales ambientó la escena en un palacio italiano, en este caso el cortiledel palacio del Podestá de Florencia. Esto le permitió ordenar la escena con su triple arcada y la escalera por la que descienden las damas de compañía de Doña Blanca, a quien Mosén Pierres de Peralta va a entregar, por orden de Juan II, padre de Doña Blanca, al captal del Buch para su traslado a prisión en castigo a su negativa a contraer matrimonio con Carlos, duque de Berry, hijo de Luis XI de Francia.
El propio artista hizo publicar el texto explicativo en el catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871, a la que concurrió la obra:“Doña Blanca de Navarra víctima de la mala voluntad y de los manejos políticos de su padre D. Juan II de Navarra y Aragón, que se propuso desheredarla por favorecer a su segunda hija Doña Leonor de Fóx, fue conducida a Francia por orden de su padre, que la puso en poder de Mosén Pierres de Peralta. Este la arrancó brutalmente de su misma casa y de sus estados, y rodeada de guardias, la entregó en la villa de Pie de puerto al Captal de Buch, quien la llevó al castillo de Ortez, en Francia, donde murió envenenada, dícese que por una dama de su desnaturalizada hermana Doña Leonor.” (Aleson, Anales de Navarra).

Sobre el fondo casi en grisalla Rosales hizo destacar con acierto el colorido, muy cuidado, de las figuras. Frente al acabado más preciso del Don Juan de Austria, esta obra presenta un tratamiento más abocetado y novedoso, con un marcado énfasis en la construcción de los volúmenes, rasgo muy característico del artista en su última época, como muestran el retrato de La señorita Concepción Serrano, luego condesa de Santoveniay Muerte de Lucrecia, obras ambas en el Prado (P 6711 y P 4613). Las cuatro citadas constituyeron la totalidad del envío del artista a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871, la última a la que concurrió debido a su temprana muerte dos años después.

Es una de las obras planteadas con mayor empeño por el artista, que llegó a realizar no menos de 27 estudios preparatorios, diez de los cuales se conservan en el Prado (D 5119, D 5120 y D 5121 –los tres en anverso y reverso, D 5122, D 5123, D 5124 -este con dudas acerca de la identificación de la composición- y D 5138).

El reverso del lienzo presentaba una gruesa capa de cera de espesor variable que se adhirió hace algunas décadas supuestamente para impermeabilizarlo, lo que provocó una rigidez excesiva en el soporte y originó deformaciones en el lienzo. Además, presentaba problemas de craquelado con levantamientos de la película pictórica. Todo ello hizo necesaria la intervención del Taller de Restauración del Museo. Se restauró asimismo el marco, con molduras de escayola doradas, entrecalle de estrías y canto de hojas de laurel, acorde con la época y estilo de la pintura.

-Javier Barón.

PROCEDENCIA:
Encargada a su autor por José Olea. Isabel Crespo (en 1873). Eduardo Olea (en 1902). Alberto Iturrioz. Isabel Iturrioz. Francisco Núñez Lagos, en 1960 por adquisición a la anterior en 25.000 pesetas junto con la obra Doña Juana de Castilla en los adarves del castillo de la Mota.Hermanos Núñez Boluda, por herencia Adquirido por el Museo Nacional del Prado a TasararteSalama S.L.

BIBLIOGRAFÍA:
Exposición aragonesa de 1868. Catálogo de la Exposición que se publica por acuerdo de la Junta directiva, Zaragoza, 1868, p. 42, nº 98; Catálogo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871, Madrid, 1871, p. 97, nº 450; Catálogo de la exposición de pinturas de D. Eduardo Rosales dispuesta por la testamentaría del mismo en los salones del señor Bosch (antigua platería de Martínez), Madrid, 1873, pp. 10-11, nº 7; Armando Cotarelo y Valledor, La Exposición Rosales. Artículos publicados en “El Imparcial”, Madrid, 1902, pp. 37-38, 43; Juan Chacón Enríquez, Eduardo Rosales, Madrid, 1926, p. 186; Catálogo del Décimo Salón de Otoño, Madrid, 1930, p. 48, nº 353 (con el título La prisión de Doña Blanca de Navarra); Emiliano Aguilera, Eduardo Rosales, su vida, su obra, su arte, Barcelona, s. a., pp. 24, 29, lám. xv; Xavier de Salas, Catálogo de la Exposición de la obra de Eduardo Rosales 1836-1873, Madrid, 1973; José Luis Díez, Eduardo Rosales (1836- 1873). Dibujos. Catálogo razonado, Santander, 2007, t. I, pp. 77 y 211; Susana Vilches Crespo, Salón Vilches. Galerías de arte con historia, Segovia, 2016, pp. 209- 210, 381.

Eduardo Rosales (1836 - 1873)
La reina doña Juana en los adarves del castillo de la Mota, 1873

Homenaje al pintor Eduardo Rosales

Eduardo Rosales (1836-1873) La reina doña Juana en los adarves del castillo de la Mota, 1873 Óleo sobre lienzo,
58 x 106 cm. Cat. P-8288

Esta pintura, de gran importancia en la producción de la madurez de Rosales, quedó inacabada por su temprana muerte. Su ejecución muy libre es elocuente del modo de hacer del artista en su última época, que ejerció una gran influencia sobre los artistas de la generación posterior, especialmente sobre Francisco Pradilla- Este pintor trató ese mismo tema en una obra homónima conservada por el Prado (P-7018), que constituyó su primera aproximación a su obra maestra Doña Juana la Loca (Museo del Prado, P-4584).
Además, el Museo del Prado conserva un estudio preparatorio de Rosales para el escenario de esta composición, El castillo de la Mota (P 4612), pintado seguramente en 1872. Es también índice de la importancia que esta obra tuvo para el artista el hecho de que le dedicara no menos de una docena de dibujos, incluidos algunos apuntes del castillo tomados allí mismo. Uno de ellos, para el segundo personaje apoyado en el muro a la izquierda, se conserva en el Museo del Prado (D 5117). Con posterioridad a esta adquisición, el Museo pudo comprar otro dibujo a pluma y tinta de gran interés, un estudio (D 9570) inédito y del mayor interés, pues es un verdadero boceto para esta composición, con todas las figuras y grupos principales.

La escena representa un episodio de la vida de doña Juana en noviembre de 1503 cuando, después de haber dado a luz en España, quería reunirse con su marido Felipe el Hermoso, quien había partido once meses antes a Flandes. La reina aparece a la izquierda de la composición con sus damas (descritas en el dibujo preparatorio en una anotación de Rosales como “grupo de mujeres / jóvenes y dueñas”), en el momento de expresar su deseo de viajar allí en busca de su esposo. En el centro, su mayordomo, Enrique Enríquez, trata de que vuelva al interior del castillo ante la inclemencia del tiempo, en tanto que señala a la derecha la presencia del cardenal Cisneros, que aparece en pie con serena gravedad.
El reverso del lienzo estaba impregnado por una capa de cera impermeabilizante, de espesor irregular, lo que había producido una rigidez excesiva en el soporte. La capa pictórica presentaba algunos problemas fruto de una limpieza descuidada. El tratamiento de restauración pudo eliminar la cera, restablecer la adherencia de la capa pictórica al soporte y unificar la superficie pictórica. El marco, con molduras de escayola doradas, entrecalle de estrías y canto de hojas de laurel, acorde con la época y el estilo de la pintura, necesitó también restauración, que se realizó igualmente en el Taller del Prado.

Esta obra y Doña Blanca de Navarra entregada al Captal de Buch, también adquirida por el Prado, con la que comparte dimensiones y tipo de marco, se expusieron, flanqueando el retrato de El violinista Pinelli, hoy en el Prado P 4614), en el homenaje rendido a Rosales por la Asociación de Pintores y Escultores en 1930, que le dedicó una sala del Salón de Otoño de ese año.

Figuró también en la muestra monográfica compuesta por 33 obras dedicada a Eduardo Rosales en marzo de 1942 en el Salón Vilches de Madrid. En la misma sala, y junto a Doña Blanca de Navarra, formó parte de la Exposición de pintura antigua que tuvo lugar en 1954 y que fue la última ocasiónen la que ambas obras semostraron al público. Ambas obras eran de las pocas importantes de Rosales que se conservaban en manos particulares. Constituyen un incremento relevante de la representación de este pintor en el Prado que es ya destacada. Junto a la Presentación de don Juan de Austria evidencian el giro de la pintura de historia desde los asuntos trascendentales como Isabel la Católica dictando su testamento, a otros periféricos pero de gran interés narrativo, que serían importantes para la generación siguiente, la de Francisco Pradilla.

—Javier Barón

PROCEDENCIA:
Isabel Crespo (en 1873). Eduardo Olea (en 1902). Alberto Iturrioz. Isabel Iturrioz, su hija, por herencia testamentaria. Francisco Núñez Lagos, en 1960 por adquisición a la anterior en 25.000 pesetas junto con la obra Doña Blanca de Navarra entregada al captal de Buch. Hermanos Núñez Boluda, por herencia. Adquirido por el Museo Nacional del Prado a TasararteSalama S.L.

BIBLIOGRAFÍA:
Anotación ms. en el ejemplar de la Biblioteca del Museo del Prado, como “Nº 35, La Reyna Dª. Juana (la loca) – Bosquejo – Pertenece a la Sra. Viuda de Olea”; Catálogo de la Exposición de pinturas de D. Eduardo Rosales dispuesta por la testamentaría del mismo en los salones del señor Bosch (antigua platería de Martínez), Madrid, 1873, p. 15; Catálogo de las obras del pintor Eduardo Rosales expuestas en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Madrid, 1902, p. 20, nº 46 (con la indicación “sin terminar”); Armando Cotarelo y Valledor, La Exposición Rosales. Artículos publicados en “El Imparcial”, Madrid, 1902, p. 66, nº 74; Juan Chacón Enríquez, Eduardo Rosales, Madrid, 1926, p. 190, lám. xvi; Catálogo delDécimo Salónde Otoño, Madrid, 1930, p. 48, nº 354 (con el título Presentación del Cardenal Mendoza a Doña Juana la Loca); Exposición Centenario de Eduardo Rosales, Madrid, Museo de Arte Moderno, 1939 (con el título La presentación del Cardenal Mendoza a D. Juana la Loca en el castillo de Simancas); Emiliano Aguilera, Eduardo Rosales, su vida, su obra, su arte, Barcelona, s. a., pp. 21, 25 y 29, lám. xxii; Xavier de Salas, Catálogo de la Exposición de la obra de Eduardo Rosales 1836-1873, Madrid, 1973, p. 30; Mateo Revilla Uceda, Eduardo Rosales en la pintura española, Madrid, 1982, repr. pp. 176- 177; José Luis Díez, Eduardo Rosales (1836-1873). Dibujos. Catálogo razonado, Santander, 2007, t. i, p. 87; José Luis Díez, “Una nueva aclaración al catálogo de Rosales en el Museo del Prado”, en In sapientia libertas. Escritos en homenaje al profesor Alfonso E. Pérez Sánchez, Madrid y Sevilla, 2007, pp. 689-690; Susana Vilches Crespo, Salón Vilches. Galerías de arte con historia, Segovia, 2016, p. 381.
Datos obtenidos de la Memoria del Prado 2019.

En la página www.pintorrosales.es, en la sección libros consulta el estudio de Luis Rubio Gil “Eduardo Rosales en Medina del Campo. Doña Juana en la Mota”. Madrid 2012.

Luis Rubio Gil