En el Museo Nacional del Prado. Reencuentro

Quien acuda al Museo del Prado hasta el 13 de septiembre no podrá recorrer todas sus salas, pero las que visite le procurarán una experiencia única. Para ello se ha concebido un espectacular montaje en la Galería Central y salas adyacentes, un  espacio emblemático que, por sus características arquitectónicas, garantiza el cumplimiento de las recomendaciones de las autoridades sanitarias y procura un modelo de visita seguro para el público y los empleados.

El montaje, compuesto  por 249 obras, sigue una ordenación preferentemente cronológica, desde el siglo XV a los albores del siglo XX, pero dada su excepcionalidad, diluye la tradicional distribución por escuelas nacionales y plantea diálogos entre autores y pinturas separados por la geografía y el tiempo; asociaciones que nos hablan de influencias, admiraciones y rivalidades y señalan el carácter profundamente autorreferencial de las colecciones del Museo del Prado.

Rosales está presente con dos de sus pinturas:

- Mujer al salir del baño.
- El violinista Pinelli.

Mujer al salir del baño

Mujer al salir del baño. 1868. O/L. 185 × 90 cm. [P4616]. Considerado el más hermoso desnudo de la pintura española del siglo XIX. Se trata de un esbozo voluntariamente no acabado por el pintor que busca la máxima capacidad expresiva y logra captar toda la sensualidad del cuerpo femenino con una técnica rápida y sintética junto a un absoluto dominio del tratamiento de la luz. La pintura la adquirió el Prado en 1878 por 3.500 pts. En el bastidor de este cuadro Rosales escribió: “Realizado en una sola sesión”.

El violinista Pinelli.

El violinista Pinelli. 1868. O/L. 100 × 75 cm. [P4614]. El violinista compositor y director de orquesta Ettore Pinelli mantuvo una estrecha relación con Rosales. Construido a base de grandes planos, una reducida paleta de ocres y pardos y una iluminación dirigida, este retrato es una de las obras maestras del pintor en este género. Ejemplo antológico de la retratista española del siglo XIX. La sensación atmosférica conseguida hablan de la influencia de Velázquez en la pintura de Rosales al igual que la captación psicológica del personaje. Rosales quiso aprender a tocar el violín debido a que por su enfermedad había perdido mucha vista y temía quedarse ciego. Por medio de la música tendría una forma de ganarse la vida. Adquirido por el Estado en 1939 por 20.000 pesetas.