Un Rosales en la colección Masaveu

Con gran éxito de público ha tenido lugar en la Fundación Masaveu, de Madrid, la exposición: “Pintura Española del siglo XIX. De Goya al Modernismo”, en la que figura la obra de Rosales, “Aldeanas de las cercanías de Roma” (1856). El catálogo, como el comisariado de la exposición se deben a D. Javier Barón, del Museo Nacional del Prado.

El comentario y la reproducción de la obra de Rosales se encuentran en las págs. 66-67 del citado catálogo.He de hacer notar que “Angelo” no está en una colección privada sino en el Museo de Artes Visuales de Montevideo, Uruguay, como escribí en la revista “Goya”.

Añadir que la modelo pudo ser “Stella”, de la que Rosales hizo un dibujo a lápiz por esa época y cuya mirada nos ha llevado a identificar a la citada modelo, cuyo hijo, Jerónimo también posó para el pintor, en un desnudo infantil que se haya en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Aldeanas de las cercanías de Roma. CAT. 20
1866
Óleo sobre lienzo 111 x 76 cm
Conserva el sello de la testamentaría firmado por Gabriel Maureta, Vicente Palmaroli y Francisco Sans (antes de la restauración de 2019 abajo en el anverso del lienzo, después trasladado a la trasera)
Colección Fundación María
Cristina Masaveu Peterson

Exposiciones:
Zaragoza 1868, n.° 99: Madrid 1873, n.°12
Bibliografía:
Catálogo 1873a, p. 13, n.° 121; Catálogo 1873b, p. 12; Alfonso 1873, p. 1; Cotarelo 1902, pp. 7, 30, 31 y 60 n.° 21; Chacón 1926, p. 185: Aguilera 1947, p. 30; Rublo 2002, pp. 114 y 194; Rublo 2011, p. 42
MADRID, 1836 - MADRID, 1873

Como otros pintores de este periodo y aun de los anteriores, durante su estancia en Roma Rosales sintió predilección por los tipos italianos. Esa temática, muy apreciada por su pintoresquismo entre los artistas románticos, sirvió al pintor, sin embargo, para llevar a cabo aproximaciones de mayor realismo. Algunas de sus obras muestran a muchachas jóvenes, como la Ciociara del Museo del Prado, o a niños, como Nena y Angelo (en sendas colecciones particulares), todos ellos anteriores a esta obra. En ella representó de media figura a dos campesinas, probablemente de las afueras de Roma, como él mismo precisó en el título, aunque el cuadro se conoce también como Campesinas napolitanas. Así figuró en la exposición de 1873 y en la testamentaría del artista, donde además se especificaba que eran «madre e hija; figuras de medio cuerpo».

El pintor añadió una franja de lienzo en la parte inferior para dar mayor espacio a las figuras. En su expresión ensimismada revelan una cierta melancolía. La madre aparece muy perfilada sobre un cielo oscuro, de ejecución abocetada y briosa. Ambas lucen pen­dientes, la mujer un collar de coral y la niña, que sujeta en su mano una pelota de trapo, una medalla de oro. El tocado de la madre es la nota más clara de la composición. Esa figura se asemeja un tanto a las campesinas cuya imagen se difundía en la década de 1860 a través de fotografías, que los pintores solían utilizar para crear sus composiciones. Sin embargo, la hija presenta una actitud y un rostro oval muy característicos de Rosales. Por su ejecución se aproxima al lenguaje del realismo francés.

La pintura debió ser apreciada por el artista, que la envió a la Exposición Aragonesa organizada en Zaragoza por la Sociedad Económica de Amigos del País de esa ciudad. Se le concedió una medalla de plata por esta obra y por otros dos cuadros más y el artista recibió además el nombramiento como socio de mérito de la Sociedad Económica en abril del año siguiente.

El cuadro llamó la atención de algunos críticos como el escritor Luis Alfonso, después seguido en su juicio por Emilio Cotarelo. Aquel señalaba en 1873: «Las dos figuras que componen este lienzo tienen una vida y una frescura de color que encantan; los contor­nos están recortados con la singular manera que empleaba Rosales, y el claroscuro estu­diado también de un modo característico y personal: el conjunto, ya lo hemos dicho, es sobremanera bello».

La obra estuvo expuesta en las Platerías Martínez en la muestra de la testamentaría del pintor. Aunque figuró en el catálogo con un precio de 14.000 reales no se subastó y continuó en poder de Maximina Martínez Pedrosa (1839-1897), viuda de Rosales. En paradero desconocido desde entonces, salió a subasta en Balclis, Madrid, el 24 de octu­bre de 2018 (lote 734).

El catálogo recoge la obra de Madrazo “Inés Pérez Seoane (págs. 56-57), que en la subasta se indicaba que era “Condesa de Velle” y nieta de Dña. Josefa Marín San Martín. Como rectifica el catálogo, fue su hija. Extremo que aclaré en la casa de subastas e incluí en la web www.pintorrosales.com

Añadir que el retrato, en el año 1871, figura entre los bienes que Carlos de Haes certificó al fallecimiento de su propietaria, Condesa viuda de Velle, como de su propiedad.

Luis Rubio Gil