“EL MUSEO DEL PRADO EN LAS CALLES”EXPOSICIÓN ITINERANTE.
EDUARDO ROSALES ESTÁ PRESENTE CON EL “TESTAMENTO”.

El Museo Nacional del Prado ha sido galardonado con el “Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, 2019”. Celebra su bicentenario, entre otras actividades, con una exposición itinerante de fotografías de varias obras de arte pertenecientes a su fondo.

Tras una experiencia piloto en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, de 2015 a 2017 la exposición pudo verse en diversas capitales Iberoamericanas – Tegucigalpa (Honduras), Guatemala (Guatemala), San Salvador (El Salvador), Managua (Nicaragua), Panamá, (Panamá), San José (Costa Rica), La Habana (Cuba), La Paz (Bolivia), Lima (Perú) y Asunción (Paraguay) -, así como en Guinea Ecuatorial – Bata y Malabo – y en Filipinas – Manila. @ Héroes De Cavite.

En España ha recorrido muchas ciudades. Está compuesta de 50 fotografías de 50 obras representativas de las colecciones del Museo. Están representadas la pintura española (23), italiana (13), flamenca (11), francesa (3), alemana (4) y holandesa (3), con obras que abarcan desde el siglo XII a primeros del XX.

Las reproducciones a escala 1:1 (cada panel mide 184 x 122 cm) por lo que los cuadros de gran tamaño ofrecen un detalle de los mismos, que se ven completos en la cartela explicativa. Las cartelas informativas son bilingües (español/inglés) así como los paneles que aportan datos sobre la Historia del Museo Nacional del Prado y sus colecciones. De “Doña Isabel la Católica dictando su testamento” de Eduardo Rosales, se reproduce un primer plano de la Reina en su lecho.

  • Comisario: Fernando Pérez Suescun, Jefe de contenidos didácticos del Museo Nacional del Prado.
  • Auspiciado por la Fundación Iberdrola España.

CARTELA
EDUARDO ROSALES
Madrid, 1836 -1873
Doña Isabel la Católica dictando su testamento
1864. Óleo sobre lienzo. Firmado y fechado. 287 x 398 cm. P-4625
El 12 de octubre de 1504, pocos días antes de morir, la reina Isabel la Católica dicta su testamento en Medina del Campo en presencia de sus colaboradores más cerca­nos.

sabel, con una medalla de la Orden de Santiago colgada del pecho, descansa en una cama con dosel, en una estancia casi sumida en la penumbra, destacando el contraste entre el blanco de las ropas de cama -que atrae la atención del espec­tador hacia la Reina- y los colores apagados de la indumentaria de los presentes, entre los que se reconoce al cardenal Cisneros, en el grupo de la derecha. La úni­ca nota de color la crea el manto rojo de un apesadumbrado rey Fernando, quien tiene a su lado a su hija Juana la Loca, que no estuvo presente en ese momento histórico, pero que el pintor incluye por ser ella la heredera del reino castellano.

La obra fue elaborada por Rosales durante su estancia en Roma y obtuvo una primera medalla en la Exposición Nacional de 1864. Supuso la consagración de su autor y causó un gran impacto en el panorama artístico español, sobre todo por su novedoso realismo atmosférico, de herencia velazqueña, que influyó en gran parte de la pintura española posterior. No en vano es, quizás, el cuadro de historia más relevante del siglo XIX español.

El pintor demuestra su dominio del dibujo, la composición y la luz, con una gama cromática que se reduce a lo esen­cial, sobria pero de un gran efecto teatral.

La exitosa carrera artística de Rosales se vio truncada por su muerte en 1873, con apenas treinta y siete años.



Luis Rubio Gil