Ha fallecido doña Carlota Comba Santonja última biznieta de Eduardo Rosales.

El 10 de junio de 2019 ha fallecido Doña Carlota Comba Santonja (1928 - 2019), última biznieta del pintor Eduardo Rosales. Cómo homenaje a su recuerdo y personal agradecimiento por su bondad y generosidad conmigo, reproducimos las palabras de su hijo Emilio, pronunciadas en nombre de su familia, en el funeral de doña Carlota, porque reflejan con verdad y exactitud la personalidad de doña Carlota. Palabras que hago mías. A su esposo don Constantino y a sus hijos Emilio, Manuel y Carlota quiero manifestar mi aprecio personal por sus atenciones.

“Ante todo, quiero agradeceros en nombre mi padre, de mis hermanos y de mí mismo, vuestra presencia aquí, acompañándonos en nuestro dolor y a nuestra madre en este tránsito.
Nuestra madre fue una mujer extraordinaria, a pesar de su apariencia frágil, como una pieza de porcelana, tenía una fuerza interior  arrolladora, una tenacidad envidiable y una capacidad infinita para superar las adversidades , toda esta fortaleza derivada de su fe, de su Fe en Dios y de su fe en los demás sufrió mucho, pérdidas, tristezas, penalidades, dolores y discapacidades pero todo supo afrontarlo, con dignidad con  fuerza y siempre con alegría.
Hay tres peculiaridades del carácter de mi madre que siempre recordaré y que os cuento como anécdota.
Era una mujer “superlativa”  vivía todas sus sensaciones y sentimientos con una exagerada intensidad y utilizaba expresiones divertidas e incomprensibles    horrorosísimo, dolorosísimo , preciosísima, divertidísima. Así como “superlativa” era cuando hablaba, siempre bien,  de la gente.
Así era ella. La vida a flor de piel.
Era una mujer muy educada muy correcta y muy espiritual y sin embargo ante las cosas mundanas tenía un desparpajo y una picardía que nos  sorprendía a todos y nos hacía reír.
Era una mujer con una Fe inquebrantable, su respeto y amor  a Dios guio toda su vida y nos lo enseñó desde la cuna. Su generosidad y amor por los demás lo apreciábamos cada día
No creo que nadie la “malquisiera” nunca, todo el mundo la quería,  sencillamente porque ella quería a todo el mundo.
Nuestra madre era una mujer sencilla, buena, bondadosa y bella, tanto por dentro como por fuera, sus ojos, hasta que se apagaron, eran como dos zafiros en su cara.

Mamá Gracias por haber iluminado nuestra vida, gracias por seguir iluminándola desde el cielo.
                                                                                              Descansa en Paz”



Luis Rubio Gil