Eduardo Rosales en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Para concluir el XXV aniversario de la fundación del Museo se ha programado desde el 21-11-2018 al 17-2-2019 la exposición “Obras invitadas de Museos de Madrid” dirigida por Mar Borobia, jefa de área de Pintura Antigua de la Pinacoteca. Nuevemuseos de la capital han prestado algunas de sus obras para incorporarlas en las salas de la colección permanente que tengan alguna relación, estableciendo así un “diálogo” entre ellas. El Museo Nacional del Prado ha enviado la obra de Rosales:Ciociara  para su diálogo con la pintura de John Singer Sargent: “Vendedora veneciana de cebollas”.

Omitimos la referencia a la vida y obra del pintor madrileño porque esta página web a él dedicada se abre con su semblanza.

John Singer Sargent
(Florencia, 1856-Londres, 1925)

Tras estudiar arte en Roma y después en la Academia de BellasArtes de Florencia, se formó en París con Carolus Duran, en cuyo taller estuvo5 años. Viajó a España. Estuvo en Madridalrededor de un mes, entre mediados de octubre y mediados de diciembre de 1879, dedicado casi exclusivamente al estudio de Velázquez, del que realizó diez copias en el Prado. En1880 viajó aHaarlem para estudiar las obras de FransHals, otro pintor que le impresionaríafuertemente y en el que parece haber encontrado una confirmación de lasenseñanzas de Carolus Duran y, a la vez, una especie de paso previo aVelázquez un pintor en el que resultaba más fácil penetrar yapoderarsede susrecetas técnicas. Años más tarde aconsejaría a un joven pintor: «Comienza conFranz Hals, copia y estudia a Franz Hals, y después de eso ve a Madrid y copiaa Velázquez».

El conocimientodirecto de la pintura de Velázquez tendría consecuencias inmediatas y duraderas en la obra de Sargent, que a partir de entonces se impregnó de una serie de características específicamente velazqueñas: un uso más refinado y sutil de la pincelada, la utilización de armonías cromáticas plateadas y una búsqueda clara de la captación de la atmósfera y de la sugestión del espacio a través de la luz.

En 1888, Jean Dolent escribiría lapidariamente: «El profesor de John Sargent es Carolus Duran. Su maestro, Velázquez».

La relación de Sargentcon España nunca seinterrumpió. Volvió al menos en otras cinco ocasiones entre 1892 y 1912; mantuvo relaciones de amistad con Joaquín Sorolla, Aureliano de Beruete, Manuel B. Cossío y otros intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza.

Y a partir de la última década del siglo se convirtió en propagandista de El Greco, cuya Trinidad copió en el Prado en 1895.

Ciociara
Eduardo Rosales
Ciociara
H. 1862
(L. 125 x 77 cm). Museo Nacional del Prado.
La muchacha se llamaba “Pascucia”. Viste el traje típico de las campesinas del Lazio (Italia).Posó para varios pintores. Era hermana de “Angelo”.

Vendedora siciliana
John Singer Sargent
Vendedora veneciana de cebollas
H. 1880 -1882
Lienzo. 95 x 70 cm
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid.

[Cartelas de la exposición: textos]
Ciociara
Eduardo Rosales pintó esta humilde figura femenina durante una de sus estancias en Roma, a los 26 años. Los pintores activos en Italia en las décadas centrales del siglo XIX retrataban a las campesinas que acudían a Roma para trabajar en el servicio doméstico o en el mercado y completaban sus ingresos posando. La popularidad de algunas era tal que sus retratos fotográficos circulaban entre los artistas y ese es el posible origen de esta pintura.

Vendedora veneciana de cebollas
Compartió está fascinación por los tipos populares, a caballo entre el realismo y lo pintoresco cuando a los veinte años retrato a esta vendedora de cebollas en una de sus primeras estancias en Venecia. La exuberancia de las hortalizas así como la vista de la monumental ciudad compiten con la muchacha que al igual que la Ciociara de Rosales emerge de la penumbra y clava la vista en el espectador.

*********************

“En 1862 Rosales pintó Ciociara, conocida por Pascucciaal ser éste el nombre de la modelo que posó tambiénpara Fortuny, Ciociara frente al portal de su casa ypara PalmaroliCampesina de Nápoles llamada Pascuccia.

Es un óleo sobre lienzo de 125 x 75 cm., inventariadoen el Catálogo del Casón con el Núm. 4627 y que fueadquirido por el Estado por O.M. del 18 de diciembrede 1940.
La modelo muchacha joven está pintada de cuerpoentero, de pie y de frente. Apoyada en el umbral deuna puerta. Ataviada con el atuendo de las mujerescampesinas del Lazio.

Este lienzo es sin duda el mismo que figuró en laExposición de 1873 pues las medidas (123 x 74 cm.) queda el Catálogo (Nº 106) coinciden prácticamente con lasdel Casón. Su precio de salida fue de 4.000 reales devellón y figuró con el título Muchacha de las cercanías deNápoles, figura de cuerpo entero (Núm. 106). Se vendió en3.000.

No figuró en la Exposición de 1902 pero Cotarelola estudia con el título de Muchacha de las cercanías deRoma (pág. 23) y cataloga con el de Muchacha romana(pág. 59), refiriéndose a la misma pintura.

Chacón titula el cuadro: Muchacha de la campiña deNápoles. Estudio del natural (pág. 184) y Aguilera: Muchachanapolitana (pág. 30).

La modelo italiana está tratada con lírico temblor.La gama de color que Rosales ha usado está constituidaa base de pardos y verdes azulados, colores claros yvivos, sobrios, creando la forma mediante manchastrasparentes, dejando los tonos sin fundir.

Todo es levey vibrante en este óleo que dicen inacabado. Diría quees una pintura protoimpresionista comparable por su facturasintética a lo que por entonces hacían Jean BaptisteCorot y GustaveCourbet pero sobre todo está presente la paleta quebrada velazqueña. Lo inacabado de lasmanos de la campesina, con dos soberbias pinceladas,nos produce el efecto de movimiento como si con ellasestuviera jugueteando. Toda la figura está resuelta abase de anchas, firmes y sueltas pinceladas.

Es una de esas obras que Rosales pintaba por el placerde pintar y estudiar las posibilidades expresivas dela pintura, del color. En esta obra se manifiesta el pintorpoeta que era. Obra de inquieta sensibilidad modernapero con sus raíces en la tradición pictórica española.No falta ni sobra una sola pincelada.

Fuster ha escrito:“La más pequeña insistencia bastaría para destruir el temblorgenial que palpita en esta graciosa figura que, al soloconjuro del pincel, parece querer traspasar los límites delcuadro para latir –como en los versos de Machado– “haciala luz y hacia la vida como un milagro de primavera”.(pág. 49)

¡Qué diferencia a la “Ciociara”, que pintó Palmaroliy el mismo Fortuny para los que posó la mismamodelo! Rosales nos ha legado un ejemplo en el que,como dijo E. D´Ors, la pintura algunas veces se hacemúsica”.

El retrato de La vendedora de cebollas es una figura de tres cuartos la modelo posa con una mano apoyada en la cadera, 1 cubierta por la ristra de cebollas que cuelgan de su hombro. Su piel aceitunada y en penumbra contrasta con el blanco más cálido de su falda y de las cebollas. La ciudad de Venecia apenas se esboza a través de la ventana que ocupa el ángulo superior derecho, ya que el pintor otorga el protagonismo a sus habitantes más humildes.

La Vendedora veneciana de cebollas del Museo Thyssen-Bornemisza fue pintada en una de estas dos primeras visitas del artista a Venecia. Representa a una joven en solitario contra un fondo estructurado geométricamente por la pared y la ventana de la parte superior derecha, que nos permite contemplar una vista veneciana de un canal. En el interior, la gama cromática de colores oscuros, que contrastan con la claridad de la falda y del chal de la joven, contribuyen a transmitir un ambiente de misterio. Por otra parte, toda la composición, de factura muy suelta, refleja la influencia que dejó en Sargent la pintura velazqueña, que tanto había admirado en sus visitas al Museo del Prado, a la par que una cierta huella de los retratos de Franz Hals, que había visto durante su viaje a Holanda. El escritor Henry James, que profesaba una gran devoción por la pintura de su amigo Sargent, elogió de manera especial el collar de cebollas colgado por encima del hombro de la modelo, «estas pequeñas hortalizas deliciosamente pintadas parecen tan valiosas como perlas ampliadas».

*********************
Añadir que nos hemos centrado en las obras de Rosales y Sargent, por ser esta página dedicada al pintor madrileño, pero la exposición del Thyssen es sumamente interesante. Por destacar tan sólo uno de esos “diálogos”  escogeríamos el que se establece entre el Equipo Crónica con su obra:“la comida” y la obra de Francisco de Goya “El tío paquete

Montaje de la obra de Eduardo Rosales y John Singer Sargent en el Museo Thyssen
Montaje de la obra de Eduardo Rosales y John Singer Sargent en el Museo Thyssen

Luis Rubio Gil