Un juicio sobre la obra de Rosales

 

Con motivo de la exposición "CARLOS HAES" patrocinada por la Fundación Marcelino Botín, en Santander (2002), bajo la dirección científica de José Luis Diez, se ha publicado, en el Catálogo, un estudio sobre "El paisaje en España en el siglo XIX" escrito por Javier Barón que dice:

"Eduardo Rosales, tal vez el pintor español más esencialmente moderno de su tiempo, no dedicó demasiados esfuerzos al paisaje, pero son de gran interés los que realizó en Roma, Monserrat, El Escorial, Irún, Panticosa, Murcia y Fuensanta. Ya Lafuente Ferrari percibió en su obra paisajística dos líneas principales. Una, más sobria, en grises mate, se inspiraba en la tradición velazqueña y se relacionaba con la obra de Corot. La otra, más luminosa y clara, se mostraría en los paisajes múrcianos de su última época, cuando trató de pintar al aire libre, necesidad que, que según expresaba en una carta al pintor Gabriel Maureta fechada en 1872, había sentido hacia mucho. Por entonces el artista, que participaba en las reuniones de acuarelistas que se habían formado en Madrid, no trabajaba por las noches, debido a sus padecimientos oculares y acaso estuviera relacionada la exigencia del descanso de la vista con ese interés por la campiña en esos años." (pág. 35).

El texto abre nuevas vías de estudio sobre las escasas- pero excelentes- obras paisajísticas del pintor madrileño.

Luis Rubio Gil

noviembre 2002

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