Un boceto para “La muerte de Lucrecia”

En la sala de subastas Abalarte el día 4 de diciembre de 2018, salió al mercado el óleo preparatorio para “La muerte de Lucrecia” del pintor Eduardo Rosales, que fue adquirido por un particular al precio de salida.

Descripción: Lote 89
Eduardo Rosales (Madrid 1836 - 1873) la muerte de Lucrecia. (c.1867-1868). Óleo sobre lienzo. Boceto para el conocido cuadro conservado en el Museo del Prado con el que obtuvo la primera medalla de oro de la Exposición Nacional de BBAA  de 1871. Son varios los bocetos que se conservan de la muerte de Lucrecia, era habitual que Rosales, antes de la obra definitiva, hiciera varios estudios preparatorios con gran valor artístico y documental. Bibliografía de referencia: Rubio Gil, Luis.  La muerte de Lucrecia. Madrid, 2009, pág. 67 Procedencia: -Colección pintor Vicente Carderera -Colección Casa-Torres. Medidas 38 x 43 cm. Salida 4000 euros.

Se trata de un magnífico boceto al óleo (43 cm x 37,3 cm) cuyos antecedentes de autenticidad vienen avalados, junto al examen pericial de la obra, por haber sido publicado ya en 1914 en el libro de José Lacoste, en el segundo volumen de “Referencias fotográficas de las Obras de Arte en España”, en la lámina 10 donde se reproduce fotográficamente. El volumen 2 de la citada obra está dedicada por entero a la colección de arte del marqués de Casa Torres, granadmirador de la obra de Rosales.

Cinco años tardó el pintor en realizar la obra final que presentó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871 y que recibió la primera medalla.Los avatares del lienzo hasta ser adquirido por el Museo Nacional del Prado (sala 61-B) son conocidos y nos remitimos a la bibliografía sobre el pintor.

Si no hizo tantos bocetos y dibujos como para “El Testamento” si nos ha dejado los suficientes para estudiar la evolución de su pensamiento hasta llegar al cuadro final.

Existe otro boceto muy semejante que yo he reproducido en mi estudio “La muerte de Lucrecia” (pág. 67) y que lleva el sello de la testamentaría de Rosales.

Es sabido que las críticas recibidas por su obra descorazonaron al pintor. La principal objeción es que parecía un gran boceto al que faltaba el toque final. Rosales respondió: “El cuadro no está terminado, pero está hecho”.

Luis Rubio Gil