Dª María Josefa Marín y San Martín, Condesa de Velle.

Siendo ya viuda de D. Manuel Pérez – Seone Rivero de la Errán, nacido en Sevilla, que había fallecido el 5 de Diciembre de 1859, siguió con su actividad de mecenas de pintores y escritores que reunía en su casa de Atocha, 65, de Madrid.

Dª Mª Josefa nació en Palma de Mallorca en 1805. Contrajo matrimonio con D. Manuel el 17 de Enero de 1831 y falleció el 13 de Diciembre de 1871, siendo enterrada en la Sacramental de San Pedro y San Andrés, cementerio unido a la venerable ermita de San Isidro de Madrid. El matrimonio tuvo tres hijos: Pablo, Bárbara y José Manuel.

El matrimonio pertenecía a la parroquia de San Sebastián y en ella se encuentran sus actas de defunción (Libro de Difuntos Nº 46, folio 255 Vto. Y Nº 51, folio 250, respectivamente).

Entre los títulos nobiliarios que ostentaban figuraba el Condado de Velle concedido a D. Manuel por la Reina Isabel II el 28 de febrero de 1850 y Dª Josefa fue inscrita, por la misma reina, en la Real Orden de Damas de España el 18 de Julio de 1866.

Su residencia en la calle Atocha, 65 (hoy nº 49) fue mandada construir por su esposo en 1849 según consta en el Archivo de Villa (4-73-64(1849)) que conserva el plano de la fachada y los permisos municipales observando que el plano “está arreglado a los principios del arte” y aclarando que el citado número 65, se encuentra en la manzana 235. En el plano de Juan Fernández Castilla, la manzana abarca la calle de Atocha, entre la Plaza de Matute y la calle de San Sebastián y la calle de Las Huertas. “La España” (14-12-1852. pág. 4) reseña que se autoriza al Conde de Velle a ejecutar obras en la fachada de la calle Atocha.

La prensa de la época, en diversas notas, recoge la actividad social de Dª Josefa, Condesa viuda de Velle y también su generosidad en ayuda de los necesitados. Al azar escogemos que en el “Diario oficial de Avisos” (Nª 1505.9/6/1864) contribuyó con 20.000 rs. a favor de la inclusa y “la Epoca”, del 17/10/1865, pág. 4, entrega 20.000 rs. “para aliviar las desgracias producidas por la epidemia reinante”. En “La Ilustración, periódico universal”, “la España”, “La Época”, “La Ilustración de Madrid”, “El Heraldo de Madrid”, etc. se hacen eco de que la Condesa de Velle “abre sus salones” para las reuniones de sus amigos entre los que se encontraban los más eximios literatos y pintores de la época. “La Época” (20-11-1851) da la noticia de que Doña Josefa, Condesa de Velle asiste al baile en los salones de la Reina Madre, Plazuela del Senado, destacando por su elegancia.

Es de agradecer el artículo de Madrizzy en la revista “Por esos mundos” (1-6-1909.Nº 173) en su artículo sobre el Palacio de Pinohermoso, el recuerdo de Dª Josefa Marín y San Martín, condesa Vda. de Velle, ya fallecida en 1871, que fue suegra de Dª Enriqueta Roca de Togores al casar con D. Pablo, II Conde de Velle, e hijo de Dª Josefa.

Dice así el citado artículo:

La condesa de Velle, madre política de la duquesa de Pinohermoso, era una dama de vastísima erudición cuyo cariño hacia los artistas rivalizaba con el que profesaba a los desvalidos. Haës, Palmaroli, Rosales, Alvarez Arango, López Gutiérrez, Zamacois, Arango, Rui Pérez y muchos más formaban parte de la tertulia de la noble dama, en cuyos salones admirábanse obras de tan lúcida cohorte, como en su biblioteca aparecían homenajes de admiración y fraternal aprecio de Reinoso, Campoamor, Godoy, Selgas, Tamayo, Cañete, Valera, Nocedal, Hartzenbusch, Bretón , Rivas, etcétera.

En el salón amarillo del palacio de Pinohermoso, colocada delante de la chimenea, hay una pantalla primorosamente pintada por Haës, con que este notable maestro obsequió a la difunta condesa de Velle. Ese mismo salón ostenta también un precioso cuadro de la Capilla Sixtina, por Palmaroli, dos composiciones de Mélida, una de Sala y otras obras de arte de mérito, que sentimos no recordar.

…Dos cuadros inmensos de Snyders, que representan asuntos de caza, ocupan el centro de dos testeros, y entre los demás cuadros dos escenas campestres de Lucas, un paisaje de Haës, ua capilla penitencial de Roma y un cardenal al lado de la pila de agua bendita, ambos de Luis Alvarez; una niña preciosa, de Rosales; una vista de Venecia, de Pradilla varias pinturas bíblicas…….“

En la revista “Por esos mundos” (1-6-1909) se describe el palacio Pinohermoso y sus estancias, con profusión de fotografías y relación de algunas obras de arte que albergaba.

En el transcurso del artículo, firmado por Madrizzy, leemos:

La condesa de Velle, madre política de la duquesa de Pinohermoso, era una dama de vastísima erudición cuyo cariño hacia los artistas rivalizaba con el que profesaba a los desvalidos. Haës, Palmaroli, Rosales, Álvarez Manzano, López Gutiérrez, Zamacois, Arango, Rui Pérez y muchos más formaban parte de la tertulia de la noble dama, en cuyos salones admirábanse obras de tan lúcida cohorte, como en su biblioteca aparecían homenajes de admiración y fraternal aprecio de Reinoso, Campoamor, Godoy, Selgas, Tamayo, Cañete, Valera, Nocedal, Harzenbusch, Bretón, Rivas, etcétera.”

La Condesa de Velle, Dª. María Josefa Isabel Marín y San Martín, a la que alude el texto, fue la que adquirió “Nena”, por 6.000 reales y le encargó “Angelo”. En ese año ya era viuda del Conde de Velle. La pintura de Rosales había participado en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862, obteniendo una mención ordinaria.

Al describir el salón donde se encuentra una gigantesca chimenea de madera tallada, etc, añade:

Dos cuadros inmensos de Snyders, que representan asuntos de caza, ocupan el centro de dos testeros, y entre los demás cuadros dos escenas campestres de Lucas, un paisaje de Haës; una capilla penitencial de Roma y un cardenal al lado de la pila de agua bendita, ambos de Luis Álvarez; una niña preciosa, de Rosales; una vista de Venecia, de Pradilla; varias pinturas bíblicas…”

El cuadro de Rosales es el de “Nena”.

En el Boletín de El Arte en España, del 15 de febrero de 1863 se da la noticia de la compra, por parte de la Condesa de Velle “de un cuadro del Señor Haes, otro del Señor Rosales y dos del Señor Araujo, ha encargado otro al segundo de aquellos artistas y dos a los Señores Alvarez y Palmaroli. Si tales ejemplos se repiten, bien puede asegurarse que el porvenir del arte ha de cambiar en nuestra patria, merced al generoso esfuerzo de los particulares”. El “Boletín” da cuenta de la compra de “Nena” y el encargo de “Angelo”.

En agradecimiento por haber adquirido “Nena” el pintor obsequió con una “Pascuccia” a su benefactora, obra que figuró en la exposición de 1973. La Condesa viuda de Velle le regaló una botonadura. Carlota Rosales afirmó que la Condesa apreciaba tanto la pintura de “Nena” que no la dejaba para las exposiciones. Heredado el cuadro por Dª. Ángela Pérez-Seoane, figuró en la exposición de Ibercaja en 2002.

Rosales, siempre agradecido, siguió frecuentando el trato con tan distinguida dama como se recoge en su correspondencia:

en la anterior te indicaba que me parecía oportuno poner cuatro renglones a esa buena Sra. Condesa de Velle manifestándola mi reconocimiento, lo cual hago hoy mandándote para ella esa esquelita y además un estudio de la misma Pascuccia de Palmaroli, aunque en diversa postura, pero creo que la reconocerás; en mi concepto no es cosa del todo desgraciada el tal estudio, si bien no llega ni puede llegar a la de Palmaroli, pero, con todo, ha quedado menos mal de lo que yo pensaba, y como tanto gustó aquélla, creo que aunque inferior, se alegrará mi Mecenas de tener ésta”

(Carta a Fernando Martínez Pedrosa. Roma, 22 de diciembre de 1862)

 

Yo con el pensamiento fijo en el refrán de que “quien da pronto da dos veces”, máxima que tengo muy presente, aunque no lo parezca, y como me dijiste lo de hacer el compañero de la Nena, me di a buscar un modelito a mi gusto y lo encontré y ya le he bosquejado una buena recompensa, multiplica el trabajo admirablemente, es hermano de Pascuccia, pero rubio y muy mono, y se llama Angelo: le hago, naturalmente, con su traje napolitano y lo concluiré con muchísimo gusto, pues es un modelito delicioso, espero que no será inferior a la remendona y haré cuanto pueda pues me conviene: a sus pies pondré un perro: es pendant obligado”.

(Carta a Fernando Martínez Pedrosa. Roma, 22 de diciembre de 1862)

 

El 1º de diciembre de 1864 Rosales en carta a Maureta le dice:

A casa de la Condesa voy a menudo, ella sigue tan buena señora, algunos de los contertulios son pájaros ladinos, tengo mis razones, dile a Luis que no he podido volver por su casa, por no tener tiempo y lo mismo me sucede con todos, a Sofía he visto solas dos veces: a Ventura alguna más, comí un día con él: estoy fatal de metálico: yo no sé cómo saldré adelante, dime si pudiste arreglar mi cuenta, si has pagado todo; con el primer Correo de la Embajada mandaré a Luis los recibos de este mes para que cobre la paga y te la entregue: dile (a Luis) que su cuadrito hace admirablemente y es casi lo mejor que hay en la sala de la Condesa ¡si pudiera esperarse a mandar la figura para ella hasta que tú la mandaras también algo!!” Adiós, adiós, sabes que soy siempre tu cariñoso amigo”.

El cuadrito al que hace referencia Rosales es el de Luis Alvarez.

Cuando con motivo de estar, Rosales, realizando el retrato a D. Cándido de Nocedal, éste le escribe el 14 de octubre de 1867, excusándose de no poder ir al estudio pues debía asistir al Consejo de Instrucción Pública, que presidía. Se verían al día siguiente para ir juntos: “a comer a casa de nuestra buena amiga la condesa viuda de Velle…”

Tanto fervor puso Rosales en los encargos de la Condesa de Velle que habla, con frecuencia, de la marcha de la pareja para “Nena”, “Angelo”.

“… ahora me ocupo del compañero de la chiquilla y como tú me indicabas, hago un chico con un perro: tengo mis dudas, después de haberlo empezado, si le continuaré o no, pues aunque es un niño precioso, tiene el traje calabrés que recuerda un poco el de algunos labriegos de España y no sé si esto la agradaría; sin embargo, a cuantos lo han visto, incluso el Embajador, que me hizo una mañana una agradable sorpresa en el estudio, les ha gustado la idea y me han asegurado de llevarla resueltamente adelante, lo cual creo que haré: verdaderamente en aquel tamaño y pendant a aquella chiquilla, lo he meditado mucho y no he encontrado cosa que pudiera adaptarse mejor y que fuera exclusivamente del país”.

(Carta a Fernando Martínez Pedrosa. Roma, 11 de enero de 1863)

 

Ya tengo casi concluido el compañero de la Nena, dicen que será mejor que ella y si así no fuera me daría de calabazadas contra la pared”.

(Carta a Vicente Palmaroli. Roma, 12 de abril de 1863)

 

“… el compañero de Nena ya está casi concluido y a todos gusta mucho más que aquélla; últimamente ha venido un amigo que la vio en ésa y dice lo que todos, que es mucho mejor que la Nena; yo lo que quisiera que el mismo efecto le hiciese a la Condesa.

(Carta a Fernando Martínez Pedrosa. Roma, 25 de abril de 1863)



 

Luis Rubio Gil

Septiembre, 2014