EL RETRATO DE EDUARDO ROSALES POR SOROLLA FUE PIEZA DEL MES EN EL ATENEO DE MADRID

Retrato Rosales por Sorolla Autor: Joaquín Sorolla y Bastida,
(Valencia, 1863 – Cercedilla, Madrid, 1923).
Cronología: hacia 1906.
Técnica: óleo sobre lienzo.
Medidas: 134 x 70 centímetros.
Firmas o inscripciones: J. Sorolla (ángulo inferior derecho).
Contexto cultural o estilo: pintura española del siglo XX.

Introducción

Una de las obras más emblemáticas del Ateneo de Madrid es el retrato que realizó Joaquín Sorolla de su colega Eduardo Rosales. Pieza de gran relevancia en la colección, sorprende a quien lo contempla por su tenebrismo y el empleo de una paleta muy alejada de los matices cromáticos y lumínicos que el valenciano acostumbró a usar en su obra. Por otro lado, su formato también excede las habituales y estandarizadas medidas del resto de los lienzos que componen la extensa Galería de Retratos del Ateneo.

La vinculación de Joaquín Sorolla con el Ateneo de Madrid, llegó de la mano de la Sección de Bellas Artes (actualmente denominada Artes Plásticas) la cual presidió a partir de 1905 –sucediendo en el cargo a Amós Salvador y Carreras– y hasta el año de 1912, fecha en la que abandona la presidencia y accede a la misma su amigo, el también pintor, Aureliano de Beruete. Es también en esta fecha cuando Joaquín Sorolla realiza su viaje por España para realizar los estudios y los bocetos que, por encargo del hispanista Mr. Archer Huntington, más tarde decorarán la Hispanic Society de Nueva York.

La vinculación de Sorolla con el Ateneo de Madrid quedó plasmada en este lienzo, el cual fue donado por el propio artista a la institución muy posiblemente en el año de 1906.

El Cuadro

Retrato de Eduardo Rosales
Joaquín Sorolla realizó este retrato inmediatamente después de su entrada como presidente de la Sección de Bellas Artes del Ateneo de Madrid, donándolo a la institución hacia la fecha de 1906 - 1907. El lienzo ocupa en la actualidad un lugar relevante dentro del despacho de Manuel Azaña.

La representación a cuerpo entero del pintor Eduardo Rosales es, sin duda alguna, una iconografía singular dentro del conjunto de la Galería de Retratos de la docta casa, ya que no cumple el formato de busto que presentan el resto de los retratos y excede, considerablemente, el formato del resto de obras. Sorolla representa al fallecido pintor del siglo XIX, tras haber transcurrido treinta y tres años después de la muerte de éste, lo que le hace recurrir al retrato que Francisco Sans y Cabot pintó de Rosales en 1874 –perteneciente al conjunto de la Galería de Retratos del Ateneo de Madrid–por lo que Sorolla copia, literalmente, el lienzo de Sans y Cabot al que añade el resto de la anatomía hasta completar el cuerpo que se recorta sobre un fondo neutro. Por este motivo los tonos cromáticos empleados en la construcción del lienzo, al igual que la luz, no son un fiel reflejo a lo que el valenciano viene haciendo en estos años dentro de su producción pictórica. Hay que buscar su impronta en la paleta que sostiene el retratado, donde el empaste, la viveza y la luz dejan patente la personalidad de Sorolla. No obstante el lienzo no pierde ápice de solemnidad a la hora de dotar a la figura de una majestuosa presencia de bellas proporciones.


Luis Rubio Gil

Julio 2017