Rosales recordado en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1876
 
D. Manuel de Orovio, ministro de Fomento en 1875, reinando Alfonso XII, propuso al Rey la reinstauración de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, que habían sido creadas por Isabel II (Real Decreto del 28 de diciembre de 1853). En la exposición de los motivos que impulsaban a Fomento a dar vida de nuevo a estas manifestaciones de arte, se recuerda al Rey que como su Augusta Madre imprimió la prosperidad nacional en todas las esferas, no dejó desatendidas ni olvidadas las Bellas Artes que en otros tiempos añadieron tantos timbres a las glorias de la patria. Las Exposiciones hicieron que de nuevo arrancara el renacimiento artístico de España.

Y junto a otros considerando sobre la aplicación de los pensionados añade:

“Llegó por fin la ocasión de salir de la esfera nacional para tomar parte en certámenes más amplios; y la Exposición universal de Paris vio con admiración que un país, de cuyo movimiento artístico apenas se tenía noticia pocos años antes, concurría con obras nada inferiores a las de otras naciones: un cuadro, que hoy conserva como timbre glorioso nuestro Museo del Prado, disputaba con denuedo el premio de honor en aquel universal certamen; y si en tan noble lucha no venció a todos los que allí se admiraban, tampoco fue vencido por ninguno. Lauro es este, Señor, que no disputará nadie a la moderna pintura española, cuyo renacimiento se inauguró en el glorioso reinado de la Augusta Madre de V. M.”

La referencia a Rosales es clara, pues fue el único español que obtuvo una primera medalla de oro en la Exposición Universal de Paris de 1867 por el Testamento de Isabel la Católica. Le fue arrebatada la de Honor por Stefano Ussi y por motivos extra artísticos, meramente políticos. Italia acababa de consumar su unidad nacional.

En el escrito del Ministerio de Fomento éste se lamenta como las Artes y en especial la pintura habían iniciado un periodo de decadencia al distanciarse las Exposiciones Nacionales y los grandes cuadros de historia han ido desapareciendo dando paso a otro género de obras que son de más fácil venta y menor trabajo, indicando una lamentable tendencia a lo pequeño en la forma y hasta en el pensamiento.

En la misma “Gaceta de Madrid” del sábado 8 de mayo de 1875. Tomo II. Pág. 371, en la que se recoge lo antedicho, se publicó el Real Decreto aprobando el reglamento de las Exposiciones generales de Bellas Artes y se convoca para octubre de ese año y a celebrar en Madrid.
En realidad la primera que se celebró en el reinado de Alfonso XII tuvo lugar el 8 de abril de 1876. En la inauguración pronunció un discurso D. Joaquín Maldonado, director general de Instrucción Pública. Lo conocemos por la carta que dirige al Conde de Morphy en la que le da cuenta de las ideas que desarrollará en su intervención ante el Rey. Las exposiciones se reanudan coincidiendo con la paz, tan necesaria a las Bellas Artes y lo que estas deben a los Borbones y del grado de esplendor que alcanzaron con Isabel II.

El valor que las exposiciones tienen para poner en contacto al artista con el público y como el patronato de la Iglesia, que ha producido grandes obras, ha sido reemplazado por esta comunicación. A continuación dice textualmente “Haré mención de los artistas difuntos Rosales, Fortuny y Piquer, deplorando su perdida…”. Después pedirá a S. M. que declaré abierta la exposición y que se digne visitarla (Patrimonio Nacional. Archivo General de Palacio. Sección: Alfonso XII. Correspondencia. Cajón: 23. Expediente: 12-B)
El Rey en su discurso señaló “que el arte ya no es sólo interprete de nuestras ideas religiosas o historiador de los ilustres hechos de nuestros antepasados, sino que poniéndose en directa comunicación con el público... extiende su influjo a la industria y por consiguiente a la vida social de los pueblos modernos…” (Patrimonio Nacional, etc. ut supra donde se pueden encontrar otros borradores con parecidas ideas).

 
 
 

Luis Rubio Gil

febrero, 2003

   
 
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