Eduardo Rosales en el Palacio del Duque de Sesto.

Sigo con mis investigaciones sobre algunos aspectos de la vida social del siglo XIX en la que se movió Eduardo Rosales. De vez en cuando, se encuentra un dato inesperado: “en los bailes del Palacio de Alcañices (del Duque de Sesto) eran invitados Pradilla, Vico, Manuel del Palacio, Campoamor, Alarcón, Frascuelo, Fortuny, Eusebio Blasco, ROSALES, Mario, Valera, Zorrilla, las damas con sus trajes ceñidos y el polisón lucían ya en sus broches y alfileres las significativas flores de lis”. (Velasco Zafo, Antonio: Salones madrileños del siglo XIX. Victoriano Suárez, 1947, p. 66).

El Duque de Sesto era Don José Isidro Osorio y Silva-Bazán (1825-1909), que también era marqués de Alcañices.

El palacio de Alcañices tenía su origen en el siglo XVII, construido por don Luis de Haro, valido de Felipe IV. A finales del siglo XVIII fue adquirido por la familia Osorio y en 1866 pasó a don José Osorio y Silva, fervoroso defensor de la monarquía Alfonsina que apoyó con 15 o 20 millones de pesetas. Arruinado, vendió el palacio y en su lugar se levanta hoy el Banco de España cuya construcción comenzó en 1884.

El marqués fue alcalde de Madrid de 1857 a 1865. Desarrolló una gran labor en la higiene y salubridad de la Villa. Creó las Casas de Socorro y patrocinó un inventario fotográfico de los monumentos y fuentes más notables de Madrid. También fue gobernador civil y senador. Se casó con la princesa rusa Sofía Troubetzkoy, que introdujo el árbol de navidad en las costumbres españolas. Fue jefe de la Casa del Rey Alfonso XII. El 12 de septiembre de 1877 junto al marqués de la Frontera, don Francisco Marín de San Martín, pidió la mano de doña María de las Mercedes de Orleans a sus padres los duques de Montpensier para el rey Alfonso XII. El marqués de la Frontera, era hermano de la condesa viuda de Velle, doña Josefa Marín y San Martín, mecenas de Eduardo Rosales.

Internet habla de otro palacio del marqués de Alcañices y duque de Sesto en el paseo de Recoletos nº 13 diseñado por el marqués de Cubas en 1865. El monumento a Rosales por Mateo Inurria se colocó en su primer emplazamiento en 1922 frente a este edificio que se conserva con alguna reforma.

Rosales debió acudir a alguno de esos palacios a partir de 1864, en que, habiendo recibido la primera medalla de primera clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año por el “Testamento de Isabel la Católica”, el pintor saltó a la fama.

N.B. La interesante actividad de este político entusiasta restaurador de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII puede verse en internet y en algún estudio sobre el tema.     


Luis Rubio Gil

Abril 2017